Encuesta – Administración Finanzas Personales Parte I

junio 18, 2020

En nuestro objetivo de apoyar a la integración formal de la práctica de Administración de Finanzas Personales en el ámbito local de Panamá y regional LATAM, solicitamos su apoyo en completar la encuesta “Administración de Finanzas Personales” Parte I, de la firma Lezcano Financial Group.

ENCUESTA – ADMINISTRACIÓN FINANZAS PERSONALES

Público: perfiles en general, entre las etapas de acumulación y retiro entre los 25 a 65 años.

Objetivos:

  • determinar percepción y conocimiento de la materia en la actualidad.
  • brindar datos objetivos a la sociedad sobre la consideración de la materia, conocimiento y uso.

Duración: 2 minutos

Datos se mantienen bajo estricta confidencialidad.

Cualquier consulta que tenga al respecto, no dude en contactarnos.

Régimen de insolvencia y otras alternativas para salvaguardar la continuidad de los negocios

junio 15, 2020

En el ámbito mercantil, doméstico y regional, son numerosas las pequeñas y medianas empresas que por su viabilidad podrían sobrevivir a las afectaciones económicas del Covid-19 bajo el amparo del régimen de insolvencia. Sin embargo, dada la reciente introducción de la normativa, hay un amplio desconocimiento sobre las ventajas de este recurso legal.

El régimen de insolvencia moderno es relativamente nuevo, tanto en el ámbito regional como internacional. De acuerdo con datos históricos, se origina en los años 70 en Estados Unidos, para luego ser reformado al suscitarse la crisis financiera –finales del siglo XX– y las hipotecas subprime entre 2007-2008.

Dicho régimen pone a disposición los procesos de resolución de insolvencia corporativa o en palabras más sencillas, la reorganización formal corporativa. A través de este se le otorga protección a los activos del comerciante, de ahora en adelante deudor, para que este pueda retomar sus actividades y producir el flujo que le permita pagar sus obligaciones frente a los acreedores, evitando de esta manera ser liquidado.

La reorganización no debe interpretarse como una solución solemne al deudor, ya que la misma favorece tanto a los acreedores como a la sociedad. Primero, porque la burocracia que implica el proceso exige la presentación de un plan detallado de reorganización corporativa con tiempos de cumplimiento. Por otra parte, es evaluado y aprobado por los acreedores que mantienen saldos por cobrar con el deudor. También se establece la figura de un administrador, el cual procura el cumplimiento del plan y asegura la generación de los flujos en los tiempos acordados. En lo que compete a la sociedad, se salvaguardan las plazas laborales, reduciéndose despidos inevitables que se suscitarían tras un cese de operaciones.

De estas afirmaciones evidenciamos que deudores, acreedores y la sociedad en general, tienen oportunidades. Mientras al primero se le otorga un salvavidas para reactivarse, el segundo incrementa las posibilidades de recuperar sus saldos al 100%, y el tercero mantiene su poder adquisitivo.

En América Latina se reportan 21 países con régimen de insolvencia activos. Sin embargo, esta es una ola de reformas institucionales en materia de leyes de bancarrota, introducida en el siglo XXI. Las tasas de recuperación, que hacen referencia a los centavos cuyo retorno obtienen los acreedores por US$, son mucho menores que las de los países industrializados, y los tiempos de resolución, mucho más largos.

La apertura de los procedimientos, la administración de los bienes del deudor, los procesos de reorganización y el nivel de participación de los acreedores, son variables que se evalúan. En lo que concierne a la tasa de recuperación, Latinoamérica se ubica muy por debajo del 0.82 de Estados Unidos. Siendo Colombia y México las economías con tasas que superan el 0.6 mientras Brasil, Ecuador, Paraguay y Venezuela reportan 0.2. En lo que concierne a los lapsos de resolución se estiman entre 3 a 5 años, por encima del tiempo regular de 2 años en Norteamérica.

En cuanto a Panamá, los procesos de reorganización y liquidación se incluyen en la Ley de Insolvencia 12 del 19 de mayo de 2016. A su reciente introducción, es atribuible la baja tasa de recuperación de 0.3 y lapsos de resolución de 3 años.

Alternativas

Si bien es cierto que los procesos de reorganización formal son clave, no podemos obviar que la situación actual exige reformas, e incluso, la consideración de otras medidas que podrían no estar exactamente alineadas con el objeto de dicho formalismo, pero que sin duda alguna son un complemento importante para la respuesta inmediata y efectiva que se busca dar al riesgo sistemático.

Entre estas opciones, se indican las reorganizaciones informales. Procesos que extienden al deudor una oportunidad de negociación con los acreedores, limitando la burocracia de los procesos formales. Si bien pueden ser buenas herramientas en el rápido accionar, en este contexto de informalidad son especialmente valiosos los diagnósticos y recomendaciones basadas en evidencia que orienten al deudor a la formalidad y al cumplimiento. Al no garantizarse la protección en un tribunal de insolvencia, se corre el riesgo de que las negociaciones mal planteadas deriven en el fracaso del negocio.

Otra alternativa sería la liquidación voluntaria, considerando que representa la posibilidad de un nuevo comienzo a partir de la venta y la disposición de todos los activos para hacer frente a las deudas. Un escenario que sería comprensible en el contexto de un negocio que no reporta viabilidad alguna, sin embargo, no cuando este pueda subsistir, ya que termina siendo desfavorable primordialmente para los acreedores y la sociedad. De las liquidaciones, los acreedores no suelen recuperar el total, algo que es más probable en las reorganizaciones bajo el régimen.

¿Cuál es la decisión más acertada? Esta respuesta se determina a partir de factores como el rol de la política pública y la formalidad de las unidades económicas. La formalidad de la unidad económica condiciona la capacidad de optar por el amparo que otorga el régimen de insolvencia. Y de dicha formalidad carecen muchas unidades de pequeña y mediana envergadura. De acuerdo con el informe Las Mipymes en América Latina y el Caribe (OIT, 2018), dichas estructuras organizacionales se caracterizan por la informalidad. Esta, atribuible a la escasa percepción de los beneficios de la formalización mercantil y a la reducida fiscalización y escasa sanción al cumplimiento.

Consideraciones

De acuerdo con los indicadores (BM), las pymes en el ámbito mundial representan aproximadamente el 90% de los negocios y contribuyen a más del 50% de las plazas de trabajo. Contribuyendo al 40% del PIB nacional en los países emergentes y en desarrollo como la república de Panamá. De acuerdo con informe de la OIT (2018), de 11 millones de unidades económicas de mipymes, aproximadamente el 10% es medianas y grandes firmas en la región latinoamericana.

Según las perspectivas del mercado laboral mundial para 2030, se estima la necesidad de 600 millones de plazas para satisfacer la demanda de trabajo. En los mercados emergentes y en desarrollo, la mayor cantidad de plazas formales son creadas por estructuras organizacionales de mediana envergadura, estimándose 7 de cada 10 trabajos.

En el ámbito panameño el elevado número de solicitudes de suspensión de contrato refleja el estrés financiero en el que se ubican muchas de las empresas, principalmente pequeñas y medianas. Al 11 de junio de 2020, de 240 mil suspensiones solo se reportaban 12 mil plazas reactivadas. Según las autoridades, la tasa de desempleo podría elevarse a 20%, muy por encima del 16% registrado en el periodo de la invasión (Mitradel Panamá).

El rol de la política pública es importante. Que se promueva de ahora en adelante un ámbito mercantil forjado en torno a la normativa, fiscalizaciones y mercados más completos que preparen y ofrezcan soluciones frente a este tipo de contingencias. Salvaguardar la continuidad de las pymes con operaciones viables es imperativo, reduciendo así el costo social que su fracaso potencial implica.

Las finanzas personales, práctica que debemos adoptar en América Latina

junio 10, 2020

La planeación financiera holística hace referencia al proceso administrativo de la economía personal de forma comprehensiva. Es decir, el individuo se enfoca en planear y organizar diversas áreas que inciden en sus finanzas.

Los momentos de crisis exacerban una de las mayores incertidumbres que las personas pueden tener con respecto a su situación financiera personal: ¿cómo administrar mis recursos?

De dicho cuestionamiento se generan otras dudas en torno a la localización, principalmente con relación a los vínculos y los rendimientos. Todo esto crea una gran confusión sobre qué acciones emplear, por dónde empezar y el deseo de una respuesta inmediata.

Tal como lo ilustra la historia, la planeación financiera personal es la respuesta directa y más exacta a estas interrogantes. De acuerdo con los hechos registrados en la recesión de 1970, la estanflación –derivada del alto nivel de desempleo y la inflación– puso en contexto de riesgo los recursos de muchas personas.

Para estos años, la planeación financiera ya era una materia en estudio y práctica en Estados Unidos. Por lo que aquellos asesores que tenían conocimientos, actuaron en respuesta a una localización efectiva y a la implementación de vínculos financieros y legales que permitieran la administración eficiente y la protección. Por ejemplo, se registró un mayor uso de los beneficios fiscales y la localización de recursos en vínculos que permitieran la pérdida de poder adquisitivo frente a la inflación.

Esta sensación de incertidumbre con respecto a nuestras finanzas personales, es una situación con la cual nos vamos a enfrentar todos en algún momento de nuestra vida, no necesariamente durante las crisis. Es importante que comprendamos la planeación financiera desde una perspectiva holística. Una práctica que trasciende la administración de los ingresos y los gastos, de la elaboración de un presupuesto y la creación de un fondo de emergencia.

¿Planeación financiera holística?

La planeación financiera holística hace referencia al proceso administrativo de las finanzas personales de forma comprehensiva. Es decir, el individuo se enfoca en planear u organizar diversas áreas que inciden en sus finanzas. Entre estas cabe mencionar, por orden de prioridades, la planeación enfocada a la cobertura de riesgos, organización patrimonial, fiscal, retiro, educación. Todas estas son de base para la estabilidad financiera en el corto, mediano y largo plazo.

La consideración de estas áreas en el proceso de planeación se comprende a mayores rasgos si tomamos como referencia las etapas de la vida que se determinan a partir de nuestra edad. Etapas en las que surgen diversas necesidades y deseos a los cuales se dará satisfacción a partir del recurso económico.

Breve caso escenario

A manera de ilustración entre la etapa de 30 a 40 años, la mayoría de las personas se encuentra con la necesidad de contar con una cobertura de riesgos, y mira la acumulación de patrimonio. Conforme se avanza en edad, son mayores los riesgos a los que el individuo está expuesto en el ámbito laboral y de salud, e incluso surge la responsabilidad de la protección a la familia. Por otro lado, las personas comienzan a adquirir activos, en su mayoría inmuebles, a razón de un mayor poder adquisitivo.

Deducciones

De estos eventos se da origen a la necesidad de una planeación financiera en la cobertura enfocada a la contratación de productos de seguros, los cuales deberían ser escogidos de acuerdo con nuestro perfil. Sin embargo, al no considerar la planeación, se termina por tomar decisiones desacertadas.

La acumulación de activos genera obligaciones, y surge la necesidad de la planeación patrimonial. De lo contrario, se suscitan los típicos casos de insolvencia personal.

La planeación financiera es un proceso complejo que engrana diversos temas del eslabón de las finanzas personales. Y es por lo que termina siendo una respuesta efectiva a la incertidumbre sobre cuál es la forma más eficiente de administrar mis recursos en tiempos de crisis, a medida que nuestros perfiles financieros se tornan más complejos.

La situación actual deja en evidencia la necesidad de poner en práctica la materia. Podríamos notar una mayor tendencia a su consideración y adopción en la generación de millenials y la generación Z en América Latina (estos son los grupos cuyas edades oscilan entre los 20 y los 55 años).

Retos

Las afirmaciones y hechos citados remarcan la importancia de las finanzas personales, sin embargo, debemos reconocer que existen limitantes para ciertos mercados, como el de América Latina, en cuanto a la adopción de estas prácticas.

Entre estas, cabe destacar la baja calidad de educación financiera y la informalidad económica que exacerban el tema de los no bancarizados (Informe de Inclusión Financiera, FELABAN 2019).

De acuerdo con los hallazgos publicados en el más reciente informe ‘Global Findex Database’ (2017), el 69% de los adultos en el ámbito global posee una cuenta de ahorros.

Se estima que 1,7 mil millones permanecen excluidos de los sistemas financieros, reportándose la mayoría en América Latina; y es el género femenino el de mayor representación. Dichos resultados se corroboran con la tendencia del hábito del ahorro, del cual se registra que el 50% de la población mundial lo practica, a diferencia de los países desarrollados donde el 71% de la población bajo análisis lo confirma.

Como una segunda limitante cabe señalar la carencia de una oferta de productos apropiados para la satisfacción de las necesidades y los deseos que surgen en cada una de las etapas de la vida. Tal como se indica en el ‘Informe de productividad del Banco de Desarrollo de América Latina’ (CAF, 2018): “Los sistemas financieros de la región latina muestran un importante rezago con respecto a regiones desarrolladas”.

En los países en desarrollo, como por ejemplo, Estados Unidos y Reino Unido, se emplean y ofertan productos muy variados que son estructurados específicamente para la satisfacción de las necesidades y cumplimiento de metas y objetivos.

En EE.UU. los planes 529 enfocados a la planeación educativa de los hijos y planes 401(k) que en conjunto con cuentas IRAS y fondos de pensión privada, ofrecen una mayor probabilidad de crear fondos para la jubilación. En lo que respecta a Reino Unido, hay un amplia variedad de esquemas de pensión privados.

Medidas

Entre mayor conocimiento tenga la sociedad sobre los conceptos financieros, se promueve una mayor comprensión de los beneficios.

En el ‘Reporte de economía y desarrollo de la CAF’ (2011) se confirma que “existe una correlación positiva entre el acceso a los servicios financieros y el ingreso familiar. Sin embargo, dicha correlación no es equivalente al uso de los servicios financieros y el ingreso”.

Es decir, que la falta de integración de nuevos productos no necesariamente es un déficit de recursos, sino de desconocimiento de conceptos y beneficios.

De mejorar la educación, se podría esperar que los individuos se interesaran por vínculos apropiados para la satisfacción de sus necesidades y deseos y, por ende, una mayor inclinación a las finanzas personales.

Así lo establece el ‘Informe de productividad del Banco de Desarrollo de América Latina’ (CAF, 2018): “Un mayor desarrollo financiero no solo implica que el sistema financiero sea grande y eficiente, sino que también provea instrumentos financieros adecuados a distintas necesidades y que los ciudadanos tengan acceso efectivo a los mismos”.

Concluimos la importancia de adoptar y poner en práctica estos procesos con el objetivo de crear en la sociedad perfiles financieros más robustos que contribuyan a una economía país más estable.

Como se indica en el ‘Informe educación financiera en América Latina y el Caribe (OECD, 2013): “El uso de servicios y productos financieros es promotor de crecimiento económico en economías avanzadas y en desarrollo, apoyo a alivio de la pobreza, progreso social y crecimiento sostenible”.

Procesos Concursales de Reorganización, a disposición de las PYMES Panameñas

junio 10, 2020

Los Procesos Concursales de Reorganización incluidos en el Titulo I de la Ley 12 del 19 de mayo de 2016, de la República de Panamá, son una herramienta legal a la disposición de la pequeña y mediana empresa PYMES. Por lo cual se consideran una solución potencial a los temas de estrés financiero que pueden estar atravesando la Mediana Empresa panameña.

Procesos Concursales de Reorganización

Estos denominados procesos de reorganización otorgan al profesional/comerciante la capacidad de responder a sus obligaciones bajo un período de protección de sus activos. Período otorgado por un Juez que evaluará el potencial del negocio y el plan de reorganización presentado al grupo de acreedores interesados en cobrar los saldos pendientes. Vale la pena señalar que este es un proceso al cual se puede acoger la actividad viable, es decir, aquel negocio que en el período otorgado pueda producir los recursos para hacer frente a las obligaciones.

A partir de esta afirmación, determinamos que el proceso de reorganización implica:

  1. El solicitante o deudor.
  2. El Juez
  3. El administrador
  4. Junta de Acreedores

Para que se de inicio forma al proceso, el solicitante deberá de cumplir con una serie de requisitos financieros y presentación de documentos. Estos indicados en el artículo 31 del Capitulo I del Titulo I de la Ley 12 de Insolvencia. Entre dichos requerimientos se solicita la presentación de estados financieros debidamente firmados por Contador Público Autorizado (CPA), tanto del último período fiscal como interino. Por lo que estamos frente a un proceso que requiere de la Asesoría Financiera y Legal Integrada. Tal como se oferta por el equipo de Lezcano Financial Group y Lezcano Navarro Abogados.

¿Acuerdos directos con acreedores o proceso concursal de reorganización?

Esta es una interrogante que muchos tienen al considerar que sería más ágil el pactar un acuerdo con proveedores y evitar toda la burocracia que exigen estos procesos concursales de reorganización. Sin embargo, dicha burocracia conlleva a una protección segura además de que la fiscalización por parte de un administrador asignado por juez que vela con que se lleve a cabo el plan, y la indirecta pero muy directa presión de los acreedores por un éxito que asegure sus cobros, es prácticamente un pase al éxito. El profesional/comerciante se ve frente a un panorama empresarial donde el fracaso empresarial no tendrá cabida.

Para mayor información, consultar nuestro servicios en Planeación Financiera Corporativa. Compartimos un folleto con detalles específicos.

Planeación Financiera Corporativa

Confinamiento regulado, respuesta a las vulnerabilidades que emanan de la drástica relajación de cuarentena “COVID-19”

junio 1, 2020

Luego de las drásticas y rigurosas medidas de confinamiento, las principales economías del mundo, incluida la de Panamá, han iniciado un período de relajación o alivio con el objeto de abordar una reapertura progresiva. Sin embargo, el costo de oportunidad entre el bienestar económico y la salud es un llamado a la reflexión sobre la práctica de un confinamiento regulado.

Sobrepasado  60 días de paralización, las economías del mundo se ven forzadas a bajar la guardia frente a las perspectivas de crecimiento. De acuerdo con las estimaciones, la región de América Latina podría registrar una contracción del -5.3%, estando entre las economías más afectadas Argentina, México y Ecuador con un -6.5%, Nicaragua con un -5.9% y Chile con un -4.0% de crecimiento en su producto interno bruto.

En lo que respecta a los resultados más favorables, lidera Panamá con un -2.0%, Paraguay con -1.5% y Guatemala con un -1.3% (Cepal, proyecciones de crecimiento PIB de América Latina y el Caribe, 2020).

Frente a esta realidad y a las coyunturas de períodos fiscales anteriores, no es sorpresa que se registre a la fecha una ola de relajación, tras la contención, en busca de brindar cierto alivio económico.

Repasando los hechos regionales a la fecha en Latinoamérica, Argentina ha sido de los primeros países en dar inicio al alivio de medidas, aplicando un plan de 5 fases que empezó el 31 de marzo de 2020. Para ese entonces, la visión buscaba retomar la normalidad el 24 de mayo de 2020.

Sin embargo, dicho objetivo se vio truncado con el rebrote de casos en ciertas zonas geográficas clave del país. Entre estas, la ciudad de Córdoba y diversas comunidades de la capital de Buenos Aires.

Tras ello, se confirmó la extensión del confinamiento hasta el 8 de junio de 2020. Frente a esta decisión, la sociedad ha reportado un descontento por las presiones que ejercen los compromisos financieros y las necesidades que no pueden satisfacer por la carencia de recursos económicos. Antes de la crisis, la pobreza urbana de Argentina se estimó en 35.5%, y la infantil en 52.3%.

En la región, Chile no escapa de esta situación. Hace pocas semanas, el país trasandino comunicó un plan de relajación que abarca 3 partes. Primero, un retorno del sector público que da paso en la segunda fase a los trabajadores del sector privado y a la sociedad civil. Y por último, a los alumnos de los centros de estudio.

Sin embargo, en su intento reportó un rebrote que ha conllevado al dictamen de extensión de las medidas de cuarentena selectiva por comunas y provincias que registran los estados más críticos de propagación a la fecha, como lo es el caso de Gran Santiago.

Ambos escenarios confirman el costo de oportunidad que representa la búsqueda de la tranquilidad económica frente al sacrificio de la salud.

Así se evidencia la importancia de evaluar con objetividad las limitantes de materializar los planes particulares que cada jurisdicción ha puesto o considera poner en práctica. De lo contrario, los esfuerzos conllevan a retrocesos que terminan por intensificar la decepción de la sociedad, frente a un panorama tan incierto, como se suscita en Argentina y Chile.

Entre estos factores y eventos, además de ralentizar e incluso limitar la recuperación, ocasionan la caída potencial del comercio mundial entre el 13% y 32%, según la Organización Mundial del Comercio (OMC).

Por otra parte, se estima una caída de aproximadamente el 20% de las exportaciones latinoamericanas a China, de las cuales Perú y Chile tienen una significativa participación. Este último aspecto se agrava con la caída de la producción manufacturera mundial, la cual en febrero decayó en siete puntos de acuerdo con los indicadores (IHS Markit, 2020), afectándose seriamente el primer trimestre de 2020.

Liquidez

La falta de liquidez en las compañías conlleva a las reestructuraciones de costos con recortes de planillas o, incluso, al cierre de operaciones; también al desmejoramiento de las condiciones laborales como es la reducción de horas, e incluso menores salarios, lo cual es inevitable ya que no se puede exigir a una entidad pagar lo que no puede cumplir.

Todo lo anterior termina por entorpecer aún más los esfuerzos de alivio económico, porque se pone un freno a la demanda por la carencia de poder adquisitivo.

La Cepal, en su informe especial N° 2 ‘Dimensionar los efectos del Covid-19 para pensar en la reactivación’, presenta una división de los sectores de acuerdo con su peso en el producto interno bruto del país y una clasificación de tres grupos de acuerdo con la intensidad de la afectación.

En consideración a los sectores poco, medianamente y más afectados, Argentina, Chile y Panamá reportan que los sectores que contribuyen al 63.6%, 75.0% y 62.1% a su PIB, respectivamente, se ubican entre el grupo de los medianamente afectados, estos incluyen minería, manufactura, suministro de electricidad, gas y agua, inmobiliarias, intermediación financiera, administración pública, construcción, servicios sociales y personales.

En el panorama internacional, las expectativas también claman un accionar que haga frente a las vulnerabilidades económicas y sanitarias. En lo que respecta al PIB mundial de 2020, se estima un -2.0%, identificándose fuertes contracciones en Japón del -4.2% y en la Eurozona del -5.7%, para el cierre del período.

En Asia y Europa la relajación se ha reportado compartiendo una idea en común a los países latinoamericanos. Que el alivio debe de ser “lento y gradual”. Primordialmente por los rebrotes, que podrían desencadenar una fuerte ola epidémica como la de inicios del año.

Frente a estas amenazas, que representan la constante aparición de clúster del virus, como se ha reportado en Alemania, Corea del Sur y Japón, estos países trabajan para buscar soluciones en recursos que mantienen en el extranjero.

Tal como lo ilustra la relocalización de plantas de producción ubicadas en China y otras zonas que limitan los giros de negocio. En lo que respecta a Japón, la potencia económica ha destinado US$2.200 millones de los paquetes de ayuda a apoyar a las empresas a relocalizar su producción fuera de China. Una tendencia que se manifiesta en la Unión Europea y en Estados Unidos.

A partir de estos hechos podemos concluir que nuestra vulnerabilidad ante las variables socioeconómicas y sanitarias puede atrasar el objetivo de la reactivación, por lo que países como Panamá, que se encuentran en fases iniciales de alivio del confinamiento, deben utilizar estos ejemplos para modelar estrategias que minimicen los riesgos a los que estamos expuestos.

Más que una relajación o cancelación de medidas, se necesita de un confinamiento regulado claro. Porque la necesidad de hacer frente a las contracciones y dar respuestas apresuradas sesga, y al final no se logra subsanar absolutamente nada.