Crowdfactoring, pieza clave a la reactivación económica

mayo 26, 2020

Las medidas de contención del Covid-19 han generado numerosos retos para el mundo comercial en el ámbito internacional. Las empresas enfrentan presiones sobre sus líneas de capital de explotación y de liquidez, afectando su continuidad y perfil crediticio, ya que no cuentan con el flujo operativo y, por ende, no cumplen con sus obligaciones.

Frente a este panorama, las compañías requieren un financiamiento que sea ágil y que se acople a sus capacidades de pago.

Se trata de dos factores que escapan del financiamiento de la banca tradicional, donde los trámites burocráticos y los costos son cada vez más rigurosos y elevados.

El acceso limitado de la pequeña y mediana empresa al recurso económico de la banca es una realidad con más de una década en discusión en la región latinoamericana. Tal como está plasmado en el informe ‘Eliminando barreras: El financiamiento a pymes en América Latina’ (CEPAL, 2011), en el cual se hace énfasis a la burocracia y los altos costos entre las barreras. Diez años más tarde, todavía continuamos observando esta tendencia.

En el ámbito internacional, son diversos los profesionales que se han mostrado empáticos con esta situación y han decidido utilizar la tecnología financiera o fintech para desarrollar plataformas de financiamiento colectivo como solución a esta limitante.

De acuerdo con el informe sobre crecimiento y consolidación ‘Fintech en América Latina’ (BID y Finnovista, 2018), este medio de financiamiento se posiciona como el segundo servicio fintech con mayor crecimiento en la región. Para la fecha de publicación del estudio, este servicio representaba el 18% del total del ecosistema de la tecnología financiera, luego de los servicios de pago y remesa que ocupan el primer lugar con un 24%.

En Panamá no escapamos de esta realidad. Así lo demuestra el grupo de emprendedores panameños fundadores de la empresa Fortesza, una plataforma dedicada al financiamiento colectivo de facturas por cobrar o Crowdfactoring.

Roberto Aldrete, CEO y cofundador de Fortesza, describe la plataforma como un vínculo entre inversionistas y empresas que buscan financiamiento. “El inversionista ingresa a la plataforma, se registra, completa la debida diligencia, recarga saldo en su cuenta y procede a elegir facturas que desee financiar. Todas las compañías que alistan en nuestra plataforma deben cumplir con la debida diligencia y pasar los filtros que mitigan los riesgos para el inversionista. Recalcamos a estos últimos, que la decisión final es de ellos, por lo cual recomendamos realizar un análisis personal de la empresa en la que van a invertir”, explica.

Para Aldrete, las plataformas colectivas de financiamiento son de gran apoyo frente a la coyuntura económica actual. “La paralización multisectorial ha reducido los flujos operativos de empresas de diversa envergadura, poniendo en riesgo su continuidad”, afirma.

Fundada en 2017 e iniciando operaciones de venta en junio 2018, Fortesza es relativamente joven. Sin embargo, ha demostrado el dinamismo que caracteriza a las fintech, reportando un crecimiento acelerado en el mercado panameño, donde este ecosistema se clasifica como emergente.

De acuerdo con información de Fortesza, la plataforma registró aproximadamente $14 millones en financiamiento para el primer trimestre de 2020. Lo cual representa un incremento del 17% versus la cartera de $12 millones registrada en diciembre de 2019.

Erick Medina, director de Operaciones y cofundador de Fortesza, considera que la industria fintech es prometedora, principalmente por su alternativa como solución frente a contingencias para las cuales los medios convencionales no están adaptados. “Frente las medidas de contención de propagación del Covid-19, Fortesza como muchas otras plataformas fintech del ecosistema local e internacional han probado ser medios de conveniencia para la materialización de transacciones”, afirma.

Para Christopher Chin, director de Tecnología y cofundador de Fortesza, “la cuarentena se ha convertido en el mecanismo de control de este problema sanitario, incrementado la demanda de soluciones ágiles que se acoplen a estas limitantes de confinamiento. Y es aquí donde las fintech y otros startups están frente a múltiples oportunidades, con la capacidad de operar remotamente sin interrupción de los servicios convencionales”.

Una idea en la que coincide Aldrete, para quien la tecnología financiera en medio de la pandemia ha dejado en claro la importancia de su integración al sistema y la necesidad del establecer un marco regulatorio.

Opina que estos eventos podrían ser la fuente para impulsar el avance en el proyecto de ley de modernización y competitividad del sistema financiero de Panamá. Sin embargo, considera que tendremos que esperar un poco más para ver cómo se desarrolla este tema.

La ola de empresas que están buscando alternativas ya se ha pronunciado en Fortesza. Medina nos comenta que frente a esta tendencia se han reforzado las medidas de administración de riesgo. “Se ha comenzado a aplicar variables que no se consideraban, por lo que el porcentaje de empresas admitidas pasan por filtros mucho más rigurosos”, señala.

Esta demanda de financiamiento hace clic con el apetito de inversionistas en busca de rendimientos atractivos que representen riesgos bajos. De acuerdo con Medina, en la segunda semana de abril 2020 la plataforma ha reportado la mayor cantidad de registros de inversionistas y la más alta en los últimos seis meses.

 

Para Alexandra Recaman, directora de Mercadeo de la empresa, promocionar y vender un servicio que a la vez es un producto nuevo, cuyas características están ligadas a la educación financiera y la transparencia, es un verdadero reto. “Mercadear un servicio y producto innovador como el crowdfactoring requiere de un enfoque educativo y enfatizar mucho en la transparencia de las operaciones. Solo así la audiencia comprenderá qué oportunidades existen al participar en su plataforma”. Sobre esta materia, Recaman hace énfasis en las leyes panameñas que le regulan.

 

En la actualidad, Fortesza está regulada por la Superintendencia de Bancos de Panamá (SBP), El Ministerio de Comercio e Industrias de Panama (Mici y la Unidad de Análisis Financiero (UAF).

Chin remarca que la falta de conocimiento en materia financiera supone una de las mayores barreras para la captación de potenciales usuarios, tanto empresas como inversionistas. “La mayoría de los usuarios que consultan la plataforma no manejan los conceptos crowdfunding y factoring. Tienden a confundirnos con otras operaciones más riesgosas como el Forex o la compra de cuentas malas”.

Al contrastar el resultado operativo que reporta Fortesza con estas limitantes en materia de educación financiera, vemos que el equipo está logrando sus objetivos y su staff comparte la motivación para continuar avanzando en la industria.

Recuerdan que entre sus objetivos están diversificar opciones de inversión a través de la tecnología, aportar una solución a las empresas y promover el emprendimiento.

Además, consideran que las fintech así como otras startups son parte fundamental de la estructura sobre la cual se debe apoyar el desarrollo y crecimiento económico país.

“Sin opciones como Fortesza se estaría dejando de lado un significativo segmento que ayudará definitivamente a mantener a flote la economía local”, señalan.

Sin embargo, también reconocen que el emprendimiento fintech es complejo, aconsejando que todo aquel que quiera encaminarse debe apoyar sus ideas en el marco legal existente. Chin comenta que “Fortesza empezó como una idea crowdfunding para bienes raíces. Al investigar sobre el mercado y los requerimientos, decidimos evaluar otras opciones. Y así, instruyéndonos en la materia, tomamos la decisión de incursionar en el segmento de factoring”.

Por otra parte, Recaman exhorta a la inclusión de género en la industria. Percibe que los estereotipos sobre el dominio del género masculino en las carreras tecnológicas y financieras podrían estar alejando al talento femenino. “Opino que los estereotipos deben quedar de lado. Las mujeres debemos atrevernos a demostrar nuestra capacidad y talento, tanto en la industria fintech como en otras áreas del emprendimiento”.

El crowdfactoring permite a la empresa la continuidad operativa que, a su vez, salvaguarda los intereses de las partes que se involucran de forma directa e indirecta en estas compañías.

Por otro lado, permite al público inversionista una alternativa de riesgo bajo de localización con rendimientos que impactan positivamente el poder adquisitivo. A su vez, aporta a la educación en materia financiera porque exige al usuario tomar decisiones en base al análisis y la compresión de conceptos como riesgo rendimiento o risk trade off.

Cadenas de abastecimiento reclaman por alternativas flexibles y alianzas cooperativas

mayo 26, 2020

Muchos son los comercios que dependen del buen funcionamiento de cadenas de abastecimiento para satisfacer la demanda de productos y servicios. Con la reducción de la actividad económica en China, que se ha extendido progresivamente al resto del mundo, esta dependencia se ha convertido en una amenaza para la pequeña y mediana empresa.

Se comienzan a observar afectaciones en las estructuras financieras y operacionales de las compañías, sin importar su segmento y clasificación, desatando cambios en los eslabones y, en consecuencia, en sus cadenas de valor.

Por ello, si se está en busca de la supervivencia comercial y darle un no por respuesta al fracaso, es imperativo considerar alternativas estratégicas de respuesta.

Recursos a disponibilidad

Profesionales del ámbito comercial internacional en Centroamérica coinciden en que las cadenas de abastecimiento flexibles y las alianzas colaborativas son estrategias alternativas clave para la subsistencia.

Para América Latina, donde una parte significativa de la actividad económica emana de empresas de pequeña y mediana envergadura, estas opciones representarían un gran apoyo.

De acuerdo con cifras emitidas por el Banco Mundial en su informe semestral para América Latina y el Caribe (12 de abril 2020), se pronostica una contracción regional del PIB de 4,6%.Ampliando el panorama, se indica una caída del 6% en México. Seguido de Argentina (5.2%), Brasil (5%), Perú (4.7%), Bolivia (3.4%), Chile (3%), Colombia (2%) y Panamá (2%). En condiciones normales, estas economías reportan sectores de logística y transporte altamente activos.

Según estos indicadores, Panamá figura entre los países de impacto moderado. Sin embargo, es un análisis relativo, por lo que desde la perspectiva individualista el istmo será afectado significativamente. La fuente principal de la contracción se concentra en la caída del comercio entre Asia y América. Según un informe reciente sobre el impacto de las economías de Haití, Centroamérica y República Dominicana (CID), publicado por el BID (10 abril 2020), el 44.8% del tráfico del Canal de Panamá se da entre estas dos regiones. Actualmente, la actividad del Canal representa el 4,2% del PIB del país.

Por otra parte, la situación prevista para la Zona Libre, contribuyente del 2,6% del PIB, exacerba los daños. Se estima que la zona franca será seriamente afectada por la reducción de las importaciones desde China y, por ende, la caída de las reexportaciones hacia Estados Unidos, la Unión Europea y Suramérica.

Considerando las implicaciones que pueden tener las interrupciones de las cadenas, tanto para la economía nacional como para el ámbito regional, es importante comprender qué sucede y cómo accionar.

Complejidad versus flexibilidad

Las cadenas se han regido tradicionalmente por protocolos detallados que responden a cada uno de los eslabones. Dichos protocolos han llegado a marcar una tendencia de relaciones de confianza entre proveedores, servicios de logística y clientes. Con la volatilidad de los mercados, acentuada por disputas comerciales y factores exógenos, estos protocolos rígidos ponen en riesgo toda una operación. Si se llega a truncar uno de los pasos, el resto de la cadena está destinada al fracaso. Tal como sucede con la actual paralización económica.

Por ello se hace énfasis en que las cadenas y su buen funcionamiento no deberían de estar condicionadas a las limitaciones de protocolos. Hoy día se requiere de planes de continuidad que contemplen contingencias y respuestas ágiles.

Ante esta problemática, se ha venido conversando de las cadenas de abastecimiento flexibles, caracterizadas por protocolos que consideran la necesidad de desviarse de la práctica convencional cuando así lo exijan las volatilidades del mercado.

Para Diana García, especialista en administración de cadenas de abastecimiento de consumo y farmacéuticas en Colombia, la flexibilización de cadenas en la práctica ha arrojado resultados positivos para empresas de diversa envergadura en su país. “Estas prácticas son favorables porque permiten el diseño de distintas actividades con el objeto de focalizar ventas, innovar, optimizar procesos, reducir costos, gestionar inventarios, aprovisionamiento y distribución. Dan oportunidad para actuar frente a la contingencia”, comenta.

Para García, es muy importante que la pequeña y mediana empresa deje de lado la idea errada de que la flexibilización de procesos de abastecimiento es un tema propio de los grandes competidores. “Si nos ubicamos en el plano internacional, la paralización económica de China ha tenido un impacto en cada uno de los comerciantes y empresas de diverso tamaño en el ámbito mundial. No solo quien distribuye cientos de líneas de productos de primera necesidad se verá afectado, también el comerciante de venta al detalle que recibe estos productos terminados para la venta”, opina.

La especialista en comercio internacional María Alexandra Pérez dice que el comerciante que mantenga procesos inflexibles está destinado al fracaso. “No adaptarse a los cambios no es una opción en tiempos actuales, es más bien una obligación si lo que se busca es abolir el fracaso empresarial”, afirma.

Los argumentos citados evidencian el reto de las empresas con respecto a factores de dependencia transversales que componen el suministro, la capacidad de producción, la distribución, y la comercialización de productos. Bajo los parámetros actuales, las operaciones no se logran desarrollar de manera regular permeando la continuidad de los procesos requeridos.

Esto es preocupante desde la perspectiva financiera, porque no se logran cumplir los objetivos de la planeación con respecto a los flujos de efectivo y el servicio al cliente. Según Pérez, “la logística al ser transversal en cualquier negocio, siempre debe proveer soluciones y estar lista para reaccionar y responder de acuerdo con las necesidades del mercado, siempre salvaguardando los intereses de los inversionistas y de su consumidor final”.

En lo que respecta a las alianzas colaborativas, estas son estrategias que deben plasmarse para obtener impactos positivos. García comenta que, en su experiencia, estas estrategias aseguran por encima del 90% el éxito, frente a contingencias que amenazan la armonía de la cadena. “Las alianzas son relaciones estrictamente formales, donde cada una de las partes del eslabón se compromete a responder para el beneficio de las otras partes. En tiempos de crisis no puede haber individualismo, de lo contrario estaremos armando rompecabezas que no encajan”, remarca.

Retos

Pérez reconoce que frente a la situación actual, muchos no estarán en la capacidad de integrar estas alternativas en sus planes actuales de continuidad, sin embargo, hace un llamado a que sean consideradas postcrisis.

Frente a las limitaciones, Pérez comparte otras recomendaciones que la empresa organizada y planificada, independientemente de su envergadura, podría aplicar como respuesta a la afectación. Primero, si han sido realizadas compras a futuro, una opción sería replantear los tiempos de solicitud de futuro inventario, de acuerdo con proyecciones de demanda. De tratarse de productos en tránsito que no pueden ser entregados al destino, se podría analizar la capacidad de nacionalizar y promover en el mercado local, sea parcialmente o en su totalidad. Por otro lado, si se mantiene inventario en bodegas, es necesario replantear la actividad de acuerdo con el inventario en tránsito o en producción versus la demanda, y de una u otra forma sacrificar en base a análisis de priorización. “En estos momentos de crisis, tanto los proveedores como los clientes son aliados y la estrategia debe ser construida de manera mancomunada, es decir, lograr la satisfacción de todas las partes”, enfatiza. Como segunda recomendación, señala la importancia de informarse y entender a cabalidad las medidas especiales, facilidades y estímulos tributarios y financieros otorgados en cada país para la actual situación, justificando que en estos podrían descubrirse oportunidades.

Es habitual que factores atípicos se susciten en los procesos de planificación de la demanda. Sin embargo, hoy este término es un elemento fundamental para determinar los posibles escenarios que las empresas deben replantearse. Principalmente en lo que concierne a la previsión de ventas, recuperación de la confianza del consumidor, elaboración de pronósticos, análisis de patrones de consumo, para esta temporada y para los 12 meses siguientes. “Es imperativo que la situación actual se tome como enseñanza y se replanteen los protocolos de cadenas de suministro, para que estas sean suficientemente robustas y capaces de moldearse a la realidad.” concluye Pérez.

2020 escenario para las Too Big To Fail y los Bailouts

mayo 25, 2020

Too big to fail (tbtf), es un concepto con más de tres décadas de existencia, popularizado en los años de la crisis hipotecaria (2007-2008) y que parece estar cobrando protagonismo en la actualidad. Y es que la crisis ha traído consigo el reto de la continuidad de los negocios para muchos agentes económicos que son considerados sistemáticamente importantes. Hasta el punto de que el fracaso de sus operaciones, significaría el colapso de distintos sectores.

Dada la exposición que tienen los sistemas económicos frente a los posibles fracasos empresariales, el concepto too big to fail o demasiado grande para fallar, guarda una relación muy particular con el rescate financiero, comúnmente conocido como bailout.

Este último hace referencia al apoyo económico extendido principalmente por parte de la nación de origen de las operaciones de un determinado negocio.

Tal como lo ilustra la historia, el sector financiero e industrial estadounidense reporta la mayor cantidad de compañías caracterizadas como too big to fail, además de los planes de rescate más onerosos.

El apoyo gubernamental

Destacan también en la historia, la intervención gubernamental estadounidense a la empresa aeroespacial Loughead Aircraft en los años 70; la crisis que atravesó la automotriz Chrysler en los años 80 y posteriormente entre los años 2008-2014 junto a General Motors; el rescate de la institución financiera Bear Stearns, de la aseguradora AIG y las hipotecarias Freddie Mac y Fannie Mae (2007-2008).

Sin embargo, la crisis que hoy nos atañe tiene un nuevo protagonista en el campo de las too big to fail y los bailout, se trata del sector aeronáutico, principalmente las aerolíneas.

Estas compañías son agentes económicos importantes para la conectividad global y piezas clave para el desarrollo. Dejarlas fallar impondría altos costos para el desarrollo y, por ende, también para el crecimiento. Este es un tema que preocupa principalmente en América Latina, donde la conexión entre zonas geográficas se limita a las facilidades que ofrecen las aerolíneas.

En esta región no se cuenta con sistemas ferroviarios como en Europa, donde existe esta alternativa.

La actividad del sector se ha llegado a reducir hasta en un 95%, dependiendo solo de los servicios de carga. Estos últimos generan ingresos insuficientes que podrían alcanzar el 10% o menos.

De acuerdo con los informes de la Autoridad Internacional de Transporte Aéreo (IATA), en el ámbito mundial se estima la reducción de $314 mil millones de ingresos por pasajeros, una caída del 55% con respecto a 2019 (14 de abril 2020).

Con todo esto, aunado a la evolución lenta y gradual de la reapertura económica, no sería sorpresa que se materialicen los bailout.

Algunos casos

En lo que respecta al ámbito internacional, a la fecha se confirma la extensión de rescate financiero a 13 aerolíneas, de las cuales 10 desarrollan operaciones esenciales en Europa y 3 en Norteamérica.

Entre estas listan Air France-KLM, que reporta un apoyo de $7 mil millones por parte de Francia y entre $2 mil a $4 mil millones por parte de Holanda.

Sobre América Latina, entre las principales empresas aeronáuticas que han manifestado la necesidad de rescate financiero se encuentran Avianca Holdings, Gol Linhas Aéreas y Azul Linhas Aéreas.

Avianca Holdings planteó su necesidad de liquidez a finales de abril 2020, solicitando al Gobierno de Colombia un apoyo para hacer frente a las afectaciones económicas de la pandemia.

Sin embargo, siendo una compañía de inversionistas extranjeros, con operaciones en Panamá, la comunidad colombiana ha expresado su descontento.

El 10 de mayo, frente a lo que se considera la búsqueda de una vía de subsistencia mientras se logra negociar un rescate, Avianca Holdings se acogió a un proceso concursal de reorganización bajo el capítulo 11 de Estados Unidos, logrando así la protección temporal de las operaciones, bajo la supervisión del sistema judicial estadounidense.

Avianca Holdings está integrada por las aerolíneas Avianca y Tampa Cargo (Colombia), Aerogal (Ecuador) y las compañías Grupo Taca Internacional basadas en Centroamérica y Perú. Actualmente vuela a 27 países de América y Europa, siendo Colombia donde maneja el 65% del mercado interno, operando más de 700 vuelos diarios antes de la crisis sanitaria. Genera 21,000 plazas de trabajo y mantiene relaciones con más de 1,200 proveedores.

De acuerdo con la participación de mercado (statista.com, 2019), la aerolínea con un 7.4% ocupa el cuarto lugar entre las diez aerolíneas más importantes de la región latinoamericana.

¿Deben extenderse los rescates?

Los bailout nunca son vistos con buenos ojos. Por lo que casos como el de Avianca Holdings siempre causarán polémica. Principalmente por el riesgo moral (moral Hazard), en el cual las actuaciones de un individuo repercuten en otros, sin que estos últimos cuenten con la información suficiente para determinar las causas.

Es un concepto que encaja perfectamente en el tema de los rescates financieros gubernamentales a las corporaciones. Tal como lo ilustran las expresiones en redes sociales, las personas cuestionan si la situación crítica actual por la que atraviesa la aerolínea, y otros agentes económicos, son el resultado del impacto negativo de la pandemia o de actos previos por parte de sus administraciones.

Siendo los fondos estatales o la adquisición de nuevas obligaciones por parte del Estado la fuente de los recursos que se utilizan en el bailout, los contribuyentes lo catalogan como una carga. Para estos, la extensión de un paquete de rescate termina siendo un beneficio para los accionistas y los acreedores.

Así lo ilustra la polémica del rescate de las automotrices General Motors (GM) y Chrysler 2008-2014. De acuerdo con los reportes, entre el rescate a GM y Chrysler el Gobierno invirtió $80.7 mil millones, de los cuales se estima que los contribuyentes perdieron $10.2 mil millones ya que las posiciones de los activos adquiridos por el Gobierno se reportaron en $70.5 mil millones.

Pero frente a todo el coste a la sociedad, también se obtienen contextos económicos más favorables al evitar que, tras el abandono de la compañía, todos suframos una repercusión directa e inmediata a razón del desempleo, reducción de la demanda y baja en la oferta.

Por otro lado, debemos reconocer que las compañías se convierten en la insignia de naciones, y que de la complejidad de sus operaciones y los riesgos mayores, también se generan rendimientos que de forma directa o indirecta terminan por favorecer las economías donde mantienen presencia.

El rescate financiero del sector privado se debe comprender a partir de la claridad de los factores que llevaron a una determinada compañía a la situación de insolvencia critica en la que se encuentre y de un análisis costo-beneficio. De lo contrario, se da lugar a debates incesantes sobre porqué ayudar a un agente económico que hasta cierto punto se considera debió haber sido más conservador con respecto al risk-trade off (factor de compensación entre el riesgo y las ganancias) de sus operaciones.

Los mercados latinoamericanos deberán desarrollar e implementar regulaciones para mitigar riesgos sistemáticos, que terminan por imponer un costo al contribuyente de clase media.

Potenciales escenarios a la recuperación económica

mayo 17, 2020

2020 ha sido un año en picada para la economía global. Los ciclos económicos reportan una contracción acelerada donde una posible expansión parece no tener cabida, ocasionando una mayor incertidumbre entre el corto y mediano plazo sobre cómo será la recuperación económica.

Mientras algunos esperan una recuperación lenta y gradual, para otros la situación representa el paso hacia un nuevo panorama económico mundial. Con el confinamiento drástico como medida de contención del virus, el primer trimestre de 2020 fue un escenario con serias contracciones del PIB para algunas de las principales economías del globo. En Asia, China y Corea del Sur reportaron contracciones del -9.8% y -1.45%. En Europa, Francia, España y Bélgica registraron -5.8%, -5.2% y -3.9%, respectivamente. Mientras que en América, Estados Unidos reportó -1.2%. (Cifras citadas en Statista.com)

Se trata de indicadores que en consideración al panorama económico, social y sanitario mundial, no parecen mejorar significativamente en los próximos 45 días, cuando se cumplirá el cierre del segundo trimestre de 2020; una perspectiva preocupante que se robustece con el detrimento de las horas de trabajo de millones de trabajadores.

De acuerdo con el informe de la OIT, ‘El Covid-19 y el mundo del trabajo – tercera edición’ (29 de abril 2020), para el primer trimestre de 2020 se reportó una disminución del 4.5% de las horas de trabajo de tiempo completo, equivalente a 130 millones de plazas deterioradas. Para el segundo trimestre se estiman resultados más graves con una disminución del 10.5%, equivalente a 305 millones de plazas. Este panorama representa la desaceleración de la actividad económica, ya que a menos horas de trabajo ,menor producción y por ende menor poder adquisitivo.

¿Estamos en recesión?

Considerando que los países desarrollados reportan un porcentaje importante de paralización en su actividad comercial, la respuesta inmediata sería un rotundo sí. Desde la perspectiva académica, esta afirmación se confirmaría si la curva del ciclo económico reportara una contracción del PIB en el segundo trimestre de 2020. De acuerdo con la evidencia sobre el desenvolvimiento de crisis previas, luego de dos contracciones trimestrales consecutivas, la tendencia ha sido una contracción prolongada.

Una curva en descenso es preocupante, ya que podría llevar a una depresión. Este último es un estado que requeriría de acciones que escapan de las herramientas monetarias y fiscales convencionales, que son empleadas en ciclos normales con el objetivo de la reactivación.

Frente a esta no convencionalidad del desempeño económico, es importante considerar los posibles escenarios de recuperación. Estos, definidos a partir de las afectaciones, así como de las medidas que ya han sido y serán puestas en práctica por parte de las administraciones de Gobierno. A partir de estas consideraciones, en el ámbito global se traen a colación cuatro escenarios. Partiendo desde el más optimista al menos favorable, la curva del ciclo económico podría reflejarse en forma de cuatro letras: V, U, W y L

Escenario optimista

Este se ilustra con la V, que refleja una acelerada caída de la curva, hasta un punto de inflexión donde lo que acontece posteriormente es una rápida recuperación. Tal como se ha suscitado con la crisis sanitaria actual, hemos visto cómo la actividad comercial se ralentiza paulatinamente. Sin embargo, esta anhelada recuperación que refleja la V luego del punto de inflexión, tiene pocas probabilidades en el contexto actual. Si bien es cierto que en algún momento es posible recobrar el alza, hay que considerar ciertas barreras como el retorno gradual y la carencia de una vacuna.

Por otra parte, si tomamos en cuenta las recomendaciones de prevención, nos encontramos con la reducción de horarios laborales, la promoción de trabajo remoto e incluso con la integración de departamentos de contingencia. Todo ello, que a pesar de tener un impacto positivo eventual, frena el cambio en la curva.

A ciencia cierta, este es el escenario ideal, pero el menos realista.

Escenario intermedio

En este escenario el ciclo económico se ilustraría con una curva en forma de U, caracterizada por una caída drástica de la economía y una recuperación lenta. Este escenario es el de mayores probabilidades. Primero, por los esfuerzos en materia de prevención que se están realizando por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y los gobiernos en turno de cada jurisdicción. Segundo, por la iniciativa de flexibilización gradual de las medidas de confinamiento, que promueven un retorno controlado tanto a la actividad profesional como comercial.

Otro factor que favorece las probabilidades de este escenario es el hecho de que ciertos sectores han estado activos desde la declaración de emergencia. Además, son diversas las oportunidades en el ámbito profesional y comercial que se generan de la crisis. Todo ello aporta al PIB y propicia a esta recuperación paulatina en el mediano plazo. En este escenario definitivamente cuesta recuperarse, pero se lograr salir eventualmente.

Escenario pesimista

Las perspectivas de crecimiento negativo del -3% para la economía mundial, publicadas en la actualización del ‘Informe de perspectivas’ del FMI (abril 2020), dan lugar a una curva en forma de L. Un escenario donde la recuperación tiene cabida, pero en una nueva tendencia de los ciclos. Es decir, que no se regresa al punto de antes tal como lo ilustra una curva V o U. Estas dos curvas, a pesar de diferenciarse en cuanto al ímpetu de la recuperación, terminan por equiparar los resultados del período precrisis.

Este escenario se podría catalogar como el menos deseado. A estas alturas nadie busca lidiar con mayores niveles de incertidumbre a los ya existentes.

Escenario intermitente

Ilustrado con la letra W. Siendo su primera línea el reflejo de la caída de la curva continuando hacia un punto de inflexión, con una recuperación acelerada. Pero que se verá interrumpida para dar paso nuevamente a una caída drástica a razón de las secuelas de la crisis u otros factores.

La W simula un ciclo económico normal con sus altas y bajas, pero debido a la volatilidad ocasionada por la crisis, la curva escapa de ser convencional ya que las caídas y las alzas son muy drásticas.

El análisis crítico de los escenarios es relevante si de nuestro bienestar social y estabilidad financiera se trata. Reconocer las oportunidades y amenazas refuerza la objetividad de los planes de acción. Los escenarios aquí mencionados no son definitivos; estos se redefinirán a partir del desenvolvimiento del mercado global, las relaciones geopolíticas y la estabilidad de los sistemas sanitarios.

Oportunidades de negocio en los nuevos escenarios, COVID-19

mayo 8, 2020

El confinamiento ha puesto en juego la estabilidad de numerosos sectores y sus industrias en el ámbito internacional. Por una parte, los consumidores no tienen acceso a los productos y servicios en la misma escala. Por el otro, el poder adquisitivo ha disminuido significativamente.

Esta realidad tiene impacto tanto en la oferta como en la demanda, incidiendo negativamente en los ciclos de negocio convencionales. A la fecha, lo que hemos observado es una curva de rendimiento con pendiente descendiente que parece no tener un punto de inflexión pronto.

De acuerdo con la actualización del ‘Informe de perspectivas de abril 2020’, publicado por el Fondo Monetario Internacional (FMI), se estima una tasa de crecimiento negativa del -6.1% para las economías desarrolladas y del -1.0% para las economías emergentes y en vías de desarrollo.

Frente a esta realidad, aumenta la incertidumbre sobre la continuidad de las actividades comerciales actuales. Sin embargo, debemos tener claro que a pesar de la interrupción generalizada, no todos los sectores e industrias se ven o se verán afectados en la misma escala, originándose ventajas para ciertas actividades.

Oportunidades

A través de un análisis sobre las necesidades de reestructuración, transformación y reinvención de los modelos de negocio, identificamos algunas oportunidades en diferentes campos:

Consultoría: La subsistencia empresarial en el panorama actual requiere de la aplicación de acciones educadas. El espacio al error no está permitido, por lo que la asesoría y el consejo por parte de profesionales serán requeridos a gran escala. Se podrían definir como los cabecillas de los planes de sobrevivencia de los negocios.

En dicho campo tenemos una gama de oportunidades que abarcan la consultoría administrativa, contable, financiera, legal, tecnología, comercialización, recurso humano, estrategia, entre otras. Cabe señalar la ventaja de los consultores para la integración del teletrabajo, una de las exigencias que han traído consigo las medidas de distanciamiento social.

Sin embargo, no podemos dejar de lado dos obstáculos significativos para el éxito en este campo. Primero, ganar la confianza del cliente, lo cual no es fácil de forma remota. Segundo, el trabajo remoto exige la integración de medios eficientes que permitan la comunicación entre colaboradores y con el cliente. Por otro lado, la integración de un sistema que permita compartir información (cloud computing), lo cual también conlleva la necesidad de entrenamiento para su uso.

Desinfección: todos los servicios y productos relacionados con la desinfección se convierten en pieza fundamental para la promoción de ambientes seguros, tanto en el comercio como en el hogar.

Los servicios de desinfección, distribución de insumos y equipos, así como el adiestramiento sobre las prácticas correctas, son y continuarán siendo una gran oportunidad. Lo que se conocía como servicios de limpieza, ahora está siendo redefinido como servicios de desinfección. Dos conceptos no intercambiables, donde el último atina más a ese deseo de ambiente seguro.

Actualmente, la industria de los servicios de limpieza y desinfección es amplia y considerablemente próspera. De acuerdo con un estudio de mercado de Allied Market Research (febrero 2017), en el ámbito internacional se estimó una tasa de crecimiento anual (CGAR) del 6.2% entre el período 2016-2022. Esto, sin considerar la aparición de un virus como el Covid-19.

E-commerce: ya la venta y compra de artículos entre negocios y consumidores (B2C) y entre negocios (B2B) reportaba ser tendencia en el mercado global, y actualmente su ritmo de crecimiento se ha acelerado como resultado de que en muchos países, principalmente de la región latinoamericana, tanto los comercios como los consumidores han tenido que adaptarse drásticamente a este modelo de negocio.

En un panorama como el actual, el sector al detalle busca subsistencia mediante la promoción de sus productos a distancia. Mientras, el consumidor busca satisfacer una necesidad o un deseo mediante un vínculo de baja exposición no solo con respecto al Covid-19, sino también de otros virus comunes como la influenza.

Servicios médicos a distancia: comúnmente conocidos como online medical care, surgieron entre los años 1999-2000 y ofrecen atención a distancia. Relativamente nuevos en el mercado, se practican en países desarrollados. Integran el uso de plataformas de comunicación, dejando de lado como único canal de contacto la vía telefónica.

Este modelo de negocios tiene potencial de diversificación, tal como lo evidencia la práctica de proveedores en el mercado estadounidense como SteadyMD y MDLIVE, los cuales integran la atención médica programada en la dirección física del paciente, así como la distribución de los medicamentos.

De acuerdo con la segregación de focos de contagio de Covid-19, los hospitales se sitúan entre los principales, por lo que este servicio tiene una gran oportunidad frente al paciente que busca salvaguardar la seguridad.

Fintech: la tecnología en el sector financiero tendrá un crecimiento exponencial, lo que representa una gran oportunidad para el emprendimiento.

Primero, los comercios y su adaptación al e-commerce exigen medios que les permitan realizar transacciones de forma ágil, como la facturación electrónica y las plataformas de pagos online. Al mismo tiempo, el comercio requiere de herramientas que promuevan la gestión eficiente y optimizada. Frente a estas necesidades, las fintech enfocadas en la gestión financiera empresarial son clave para la digitalización de procesos contables y administrativos.

Segundo, los consumidores requieren hacer negocios a distancia y con leves amenazas a la salud. Un comportamiento que se ilustra en mayores transacciones en la banca digital y en la reducción del uso de efectivo.

Entretenimiento en casa: el confinamiento conlleva a que las personas realicen todas sus actividades de esparcimiento en casa. Esto incluye segmentos como actividades físicas, cursos de cocina, cursos de pintura o paint party, clases de instrumentos musicales, entre otros. Una conducta que se estima se torne en tendencia.

Todas estas iniciativas requieren tanto de la guía de un instructor, como de los dispositivos o herramientas apropiadas, de modo que existe una doble oportunidad, ya que abarca el servicio y el producto.

De acuerdo con un estudio de mercado sobre la demanda de dispositivos en el ámbito internacional (Accesswire, febrero 2020), se estimó una tasa de crecimiento anual (CGAR) del 6% entre el período 2019-2019. Esta cifra respalda la tendencia del consumidor en el entorno digital.

Reconocemos que hay una oportunidad para estos campos, sin embargo, no se puede dejar de lado que su éxito estará condicionado a otros factores. Primero, el flujo de capital (CAPEX) para la integración de modalidades de trabajo remoto, de cloud computing y plataformas como e-commerce y sistemas de pago.

Segundo, que el consumidor de estos servicios y productos cuente con liquidez, por lo que el éxito en general depende de la flexibilidad de los mercados en cuanto a financiamiento.

Estamos en una etapa muy temprana de estos sucesos, y conforme pasa el tiempo, ciertos factores se agravan mientras otros se alivian. Sin embargo, a lo que sí podemos apostar es a que hay y habrá nuevas oportunidades que demandan resiliencia, agilidad y creatividad para el éxito, además, las amenazas para unos, se convierten en las oportunidades de otros.