Sanciones económicas y riesgo geopolitico, variables que impacta la perspectiva económica

agosto 26, 2019

Por más de una década Estados Unidos ha impuesto sanciones a Venezuela que hoy por hoy terminan por impactar en el ámbito industrial y comercial internacional. Actualmente, las sanciones se han extendido al mercado del crudo, afectándose las exportaciones e importaciones de dicha materia prima del suplidor y sus demandantes.

A pesar de que mucho se versa sobre alternativas al crudo, éste continúa siendo la fuente de energía por excelencia utilizada en el ámbito industrial y para el abastecimiento de una serie de servicios que satisfacen las necesidades de los seres humanos. Por lo que las sanciones impuestas por parte de Washington a Caracas con respecto al mercado de crudo de este país sudamericano son un tópico de relevancia en el mundo económico, financiero y político internacional.

¿Qué acontece en el mercado?

El mercado de crudo, relativo a otros mercados, es limitado al dominio de un número reducido de países que se caracterizan por poseer los yacimientos más abundantes del mundo. Entre estos los miembros de la Organización de los países Proveedores de Petróleo (OPEP), que distribuyen entre el 80%-85% del crudo a nivel global.

Entre los miembros se ubica a Venezuela, quien en la historia ha sobresalido como protagonista en este mercado dado a la riqueza que posee en cuanto a esta materia prima. Sin embargo, con el posicionamiento -al parecer a perpetuidad- de los regímenes autoritarios en las últimas décadas, el mercado del crudo de este país ha dado un giro significativo para localizase hoy en día en altos niveles de incertidumbre.

Entre los eventos más recientes destacan las continuas sanciones que el gobierno de Trump ha impuesto en el transcurso del período 2019 y que llevan por objeto la limitación de transacciones no solo de empresas y ciudadanos estadounidenses con Venezuela, sino también la potencial sanción a otros participantes del mercado dedicados a la producción y distribución de petróleo y otros derivados del crudo.

Las primeras sanciones para este mercado se reportan en enero 2019 al congelarse los activos de la compañía estatal Petróleos de Venezuela, S.A. (PDVSA) ubicados en Estados Unidos (EE.UU.) y al mismo tiempo prohibiéndose las transacciones entre ciudadanos estadounidenses y esta compañía. Esta acción es el detonante de una serie de limitaciones tanto para la exportación como para la importación del crudo y otros derivados del combustible.

Frente a esta acción, el giro normal de importantes compañías se podía ver afectado de manera significativa, por lo que a esas fechas se extiende una licencia temporal por parte de la Oficina de Control de Activos Estadounidenses (OFAC) a subsidiarias de PDVSA -PDVH y CITGO- así como a otras compañías estadounidenses. Considerado como un acto de relajación relativo a previas acciones, se mantuvo el pago de beneficios a PDVSA a una cuenta bloqueada en la jurisdicción de EE.UU. por lo que esta última continúa siendo privada de los ingresos producidos.

Posteriormente, las sanciones al mercado y sus participantes en el ámbito local como internacional continuaron. Para abril 2019 se reporta la aplicación de pena a 44 naves y 6 compañías navieras que se identificaron transportando el crudo de Venezuela, incluyendo 5 naves que transportaron la materia prima a cuba. Posteriormente, se derogan las sanciones de 8 de las naves citadas (julio 2019).

Las acciones en materia de penas a quienes lleven adelante transacciones que beneficien de una u otra forma el actual régimen, han llegado a tener una repercusión en las decisiones de negocios de jugadores importantes. Tal es el caso de la Corporación Nacional de Petróleos de China (CNPC) quien acorde a medios de comunicación internacional ha decidió paralizar el cargo de barriles venezolano para agostos 2019. Las proyecciones preveían el cargo de 5 millones del crudo, por lo que el mercado asiático y todo producto que depende de la materia prima se espera disminuya en similar proporción. A pesar de que se ha manifestado que dicha suspensión sea temporal, existe incertidumbre sobre hasta qué punto se pueda extender la decisión ya que está se encuentra condicionada a una relación geopolítica de la cual no se esperan señales de mejoras en el mediano ni mucho menos en el corto plazo.

¿Por qué el mercado de crudo?

A primera instancia se podría atribuir a la importancia que dicho mercado tiene para la economía venezolana, el cual ha llegado a aportar hasta el 95% de los ingresos de exportación de este. Sin embargo, consultando el historial de sanciones impuestas por más de una década por parte de diversas administraciones del gobierno de EE. UU, se deduce más bien como un esfuerzo mucho más agresivo de debilitar al actual régimen autoritario.

Consultando la cronología de acciones suscitadas en la materia, las primeras sanciones se reportan entre el 2004-2005 contra ciertos ciudadanos venezolanos y la revocación de cientos de visas justificándose estas en un intento por combatir actividades ilícitas. Para el período 2014 las acciones continúan bajo la administración de Obama, quien mediante orden ejecutiva dicta sanciones relacionadas con la protección de los derechos humanos mediante la Ley de Defensa de los Derechos Humanos y La Sociedad Civil de Venezuela. Las acciones no cesan, reportándose en marzo 2015 orden ejecutiva que llevaba por objeto el congelar activos y el revocar visas de ciertos ciudadanos que se identificaban como relacionados con actos contrarios a los derechos humanos de los civiles. En 2016, los esfuerzos de defensa se mantienen al extenderse la continuidad del Acta del 2014 hasta el período 2019.

Para el período 2017 ya las sanciones toman un objeto distinto, esta vez dirigidas a la limitación de transacciones financieras. Mediante orden ejecutiva la administración de Trump prohíbe a ciudadanos y compañías de EE. UU la compra de deuda emitida por el gobierno venezolano, incluyéndose las emisiones de PDVSA.

Al limitarse la emisión de deuda como alternativa de obtención del recurso monetario, el gobierno venezolano valiéndose de la innovación procede a emitir una moneda digital denominada el ‘petro’, la cual siendo alternativa de inversión a la deuda nacional es incluida en la lista de sanciones por parte de EE. UU en el 2018 prohibiéndose así su adquisición.

Impacto

En base a como se han suscitado los hechos en materia de sanciones, las acciones se han intensificado análogo a un enfoque ‘de abajo arriba’, siendo los primeros objetos a penalidad los ciudadanos que figuran en la administración gubernamental hasta extenderse a las relaciones comerciales e industriales internacionales.

El impacto ha tenido sus repercusiones en el ámbito local, considerando que los ingresos de exportación de crudo han disminuido aproximadamente un 60% en referencia a la disminución del 40% reportada para enero 2019. Por otro lado, las importaciones de combustible por parte de Venezuela limitan la mezcla del crudo puro y el abastecimiento de energía a los medios de transporte y otros sectores.

En cuanto al ámbito internacional, los hechos aquí citados en nota hablan por sí solos. Una serie de compañías a las que se les extiende licencia en busca de un respiro frente a la incertidumbre de potenciales afectaciones a sus operaciones, mientras otras compañías del calibre de CNPC -3era entre las refinerías de crudo y productora de sus derivados- deciden limitarse para no exponerse a potenciales repercusiones.

¿Hacia dónde se dirige el mercado del crudo? Es la interrogante que continua anteponiéndose frente a un panorama internacional que no parece dar señales de mejoras, principalmente en lo que a riesgos geopolíticos respecta.

Curva invertida, señal de potencial recesión

agosto 19, 2019

Con la intensificación de los riesgos a la baja del crecimiento mundial, se exacerban las incertidumbres en cuanto a la materialización de las proyecciones globales. Hoy día, la conducta de los mercados financieros es reflejo de la ansiedad de los inversionistas por localizar su capital en alternativas que compensen su aversión al riesgo y otorguen mayor rendimiento al corto plazo.

A partir del 2016 la estabilidad de los mercados globales se ha visto menoscabada una vez más, esta vez resultado de una intensificación del riesgo geopolítico. Y es que el no cese de las tensiones entre Estados Unidos (EE. UU) y sus socios comerciales, primordialmente China, exacerban los retos convencionales al ser estas contraproducentes a la cooperación multilateral que requiere la liberación de los mercados con miras a la expansión y por ende estabilidad económica mundial.

Así lo reflejan las actualizaciones de perspectiva mundial 2019-2020 con respecto a las potenciales bajas para las expectativas de crecimiento dictadas en períodos previos. En reciente informe (julio 2019), las proyecciones del producto mundial continúan reportando potencial desaceleración al 3.2% equivalente a 0.3 puntos porcentuales por debajo de las cifras dictadas para enero 2019 (3.5%).

El camino a la desaceleración económica ilustrado en estos reportes se torna más relevante a partir de una serie de reacciones que para muchos en la materia se consideran como prevenciones a una futura recesión. Tal como lo son la aplicación de herramientas de política monetaria expansionaría por parte de Bancos Centrales y una mayor diferencia en las tasas de rendimiento o costos de instrumentos soberanos emitidos por el gobierno de EE.UU.

¿Qué acontece?

Si bien es cierto que los ciclos económicos se caracterizan por altas y bajas, equivalentes a períodos de bonanza y crisis, lo que se está experimentando actualmente en el ámbito mundial escapa de una típica conducta de estos ciclos. Hoy día, la intensificación de las tensiones entre EE. UU y sus socios comerciales, principalmente China, la disminución del consumo de bienes de inversión y bienes duraderos, y un debilitamiento en el desenvolvimiento de los mercados financieros, se diría que son más bien el resultado de acciones premeditadas en lugar de simples causales.

Este panorama, no exhaustivo de los temas geopolíticos, económicos y financieros que se manifiestan en el entorno mundial, toma mayor relevancia frente a recientes hechos suscitados en la economía estadounidense. Entre estas, actualización del rango de referencia de las tasas de interés por parte del Comité de la Reserva Federal de EE. UU quien para el 31 de julio 2019 dicta 2.00-2.25 ubicándose así la nueva referencia a 0.25 puntos porcentuales por debajo del rango con miras a los esfuerzos de normalización en cuanto a política monetaria (2.25-2.50).

¿Cómo esto es reflejo de advertencia? retomando la materia, la acción con objeto a la disminución de las tasas es una herramienta de política monetaria expansionaría con miras a la promoción económica por medio de la relajación de costos de dinero y motivación al consumo, primordialmente en períodos de ralentización económica. Por lo tanto, sino se percibiera una potencial desaceleración con altas afectaciones, por qué se buscaría aplicar un método de reactivación.

La idea sobre una potencial contracción que termine en recesión se exacerba con el debilitamiento de los mercados financieros, la cual ha sido atribuida a un aumento en los niveles de aversión al riesgo por parte de inversionistas con mayor percepción pesimista frente a mercados que no parecen reflejar señal de mejora. Este debilitamiento de los mercados financieros se intensifica en instrumentos soberanos o de gobierno, principalmente de los del Tesoro de EE.UU. Acorde a las recientes variaciones de las curvas de rendimiento, en los últimos 5 meses, las tasas de los bonos a corto plazo han sido mayores versus aquellos a largo plazo. A la actualidad, los bonos de 1 año reportan una tasa de 1.72% equivalente a 0.22 puntos porcentuales por arriba de los bonos a 10 años cuyo rendimiento oscila 1.52% (15 agosto, 2019). Por otro lado, los bonos a 30 años han alcanzado el mínimo de su rendimiento histórico, ubicándose por debajo del 2.0%.

Para comprender como esto exacerba el pesimismo sobre la estabilidad, es necesario que se consideren qué es lo que transmite las diferencias de las tasas ilustradas por la curva de rendimiento instrumentos soberanos a corto versus largo plazo.

¿Qué es la curva de rendimiento? De forma sencilla es la representación de la diferencia entre las tasas de interés de los bonos soberanos a corto versus largo plazo. Las tasas varían porque a mayor plazo se percibe mayor incertidumbre sobre los resultados. Por ende, el inversionista demanda una tasa de rendimiento más atractiva para bonos a largo plazo -10, 20, 30 años- versus aquellos de menor plazo -1, 2 años-.

Siendo esta la expectativa, bajo condiciones normales se espera observar una curva de rendimiento ascendente. Esto transmite confianza en el desenvolvimiento actual de los mercados financieros.

Sin embargo, en períodos de incertidumbre como los que atraviesa hoy día la economía mundial, el inversionista exacerba su aversión dando lugar a la demanda de mayor rendimiento en el corto plazo. En este contexto, cuando existe una fuerte presión por parte de los inversionistas la curva de rendimiento pasa de ascendente a plana y probablemente llegue a ser invertida.

Tal como se cita en esta nota, los bonos del tesoro de EE. UU a corto plazo hoy día pagan más que los bonos a largo plazo. La situación alarma porque dicha conducta se ha venido reportando en los últimos 5 meses, y acorde a cifras históricas las últimas recesiones – como la burbuja del dotcom 2000 y la crisis inmobiliaria 2007-2008- han estado precedidas por curvas invertidas a 10 meses previos a dichos eventos.

Pero como en todo debate existe una objeción, hay quienes se inclinan a que la conducta del mercado de deuda soberana de EE. UU no es de alarmarse alegándose que las tasas de desempleo del país se encuentran en un mínimo (3.7%) y se reporta un crecimiento (2.85%) que supera muchas de las otras economías avanzadas. Sin embargo, la alegación es cuestionable bajo el hecho de que antes de la crisis 2007-2008 se abogaba por esta misma posición. Para el período 2007 la tasa nacional de desempleo de EE. UU reportaba 5.0% y la economía crecimiento de 1.87%.

¿Estamos al borde de una recesión?

Sin duda, las curvas de rendimiento invertidas han demostrado ser indicadores de potenciales recesiones de la economía global, primordialmente si se trata de la curva de instrumentos soberanos de economías que determinan el desenvolvimiento de los mercados en el ámbito mundial. Sin embargo, lo que estas curvas proyecten esta significativamente correlacionado a las próximas acciones que se implementen en materia comercial internacional y política. Por lo que no se observará mejora alguna mientras no se logre un dialogo en el cual se concreten acuerdos entre los principales participantes del comercio internacional y las medidas proteccionistas cesen de ser utilizadas con objeto de afectación a socios comerciales. Si bien cierto existen otros eventos que agravan la situación, el comercio internacional y su crecimiento moderado podrían considerarse como los de mayor implicación.

Igualdad, pilar para el crecimiento económico

agosto 7, 2019

 

 

Los deberes y derechos de los ciudadanos marcan los cimientos para el establecimiento de la igualdad social, un estatus que sienta los precedentes para el bienestar humano a partir de sistemas de protección social, educativos y de salud que sean eficientes y eficaces.

Las variaciones reportadas en el ámbito económico mundial entre los períodos 2016-2018 son un llamado de atención a las variables consideradas como potencial fuente de inestabilidad para la economía local en cuanto el desarrollo y sostenibilidad de crecimiento económico. Por lo que se considera imperativo que se implementen acciones en materia económica, política y social, mediante el molde de un contrato social que integre el pacto fiscal dirigidos a la atención de las necesidades sociales.

Situación

Las desviaciones expectativas versus realidad son un hecho tanto en el ámbito internacional como local. El primer escenario se ilustra con los períodos intermitentes de aceleración y desaceleración entre el 2016-2018, siendo el período 2017 el de mejor desempeño con una recuperación del 1.3% (2016: 2.4%; 2017: 3.7%) mientras el 2018 se inclina a la baja con un PIB 3.1% con proyecciones entre el 2.9%-3.0% para el 2019 (cifras informes de perspectiva económica mundial).

Siendo las variaciones de los resultados versus las expectativas determinantes del éxito de las decisiones en materia económica, político y social, es imperativo que la interpretación de los eventos se contextualice bajo la consideración de las potenciales variaciones. De lo contrario, se podría deliberar acciones con afectaciones negativas que exacerban las limitaciones al desarrollo.

El llamado de atención a la interpretación lo extendemos en el ámbito local, y es que la economía panameña a pesar de tener sectores que le aseguran un ritmo de actividad económica responsable no escapa de los períodos de altas y bajas que difieren de las expectativas.

¿A qué nos referimos con dichas desviaciones? El ejemplo directo lo encontramos en los informes de perspectiva regional y local que versan sobre el crecimiento económico y su sostenibilidad. Para el período 2018, en base a los promedios de crecimiento de 6.5% (2007-2017) -equivalentes a un 4.7 y 3.4 puntos porcentuales por arriba del crecimiento regional ALC (1.8%) y del crecimiento mundial (3.1%)- se estimó un PIB real de 5.5% al cierre 2018 afirmándose sostenibilidad al alza para el 2019 (PIB:5.6%+). Sin embargo, hoy día las expectativas reportan significativas desviaciones de los resultados materializados. Los resultados 2018 (3.7%) equivalen a 1.8 puntos porcentuales por debajo de las expectativas, impactándose los resultados al corto plazo, tal como se refleja en el informe económico social 1er trimestre 2019 (3.1%).

¿Por qué? las expectativas de desarrollo y crecimiento local por lo general descansa en los rasgos geográficos del istmo, el importante sector servicio y logística con implicaciones en el desarrollo del comercio mundial, así como en la estabilidad de la divisa y tasa de inflación resultado del uso del dólar estadounidense.

Consultando los sectores con mayor aporte al PIB y el IPC, se observa que estos no han variado de los reportes usuales. Para el 1er trimestre 2019 los sectores suministro de agua y electricidad (5.6%), transporte, almacenamiento y comunicaciones (4.30%), construcción (4.50%), explotación de minas y canteras (4.50%) y la intermediación financiera (4.7%) continúan listando entre los sectores con mayor contribución (Informe Económico Social 1er trimestre 2019).

Considerando la continuidad de estos rasgos, resultado de la programación de inversión pública y privada en proyectos de infraestructura, la demanda de materia prima para los proyectos, expectativas al incremento de las operaciones del canal, los puertos y el transporte, así como una alza de los resultados del sector de intermediación financiera propiciada por crecimiento en el financiamiento en el Sistema Bancario Nacional de la cartera interna como externa y el crecimiento de los depósitos, se torna imperativo que se redirija el enfoque a la atención de otros temas. Primordialmente de aquellos considerados la base del desarrollo y crecimiento sostenible como lo es la igualdad social.

Igualdad = desarrollo y crecimiento

A partir de estos hechos se exacerban los cuestionamientos sobre la atención a la desaceleración económica local, porque más que un tema de resultados se convierte en un tema de distribución productiva o más bien de los recursos asignados a los ciudadanos participes del estado en general.

Dicha distribución productiva se analiza desde la perspectiva del concepto de igualdad, la cual es el estatus condicionado a que existan políticas que atiendan a la ciudadanía en general más no desde en un enfoque particular. Es aquí en que el contrato social, como compromiso a la aceptación de deberes por parte de los seres humanos y la correspondencia de derechos para vivir en sociedad bajo la administración del Estado, debe de ser forjado con mayor ímpetu. Acción con objeto de integración de un pacto fiscal que verse sobre la organización de las finanzas públicas y la gestión fiscal, que disminuya la fragilidad del sistema y permita que el gasto social sea productivo atendiéndose así las necesidades básicas en cuanto a protección social y asistencia al bienestar reflejada en sistemas de educación y salud eficientes.

A partir de un contrato social que integre el pacto fiscal y la correcta asignación de las partidas al gasto público incrementan las posibilidades una mayor igualdad, estatus que se convierte en medio de creación de equidad en cuanto a la distribución de los recursos económicos, la cual es básica para la estabilidad política y social que exigen los procesos de crecimiento sostenible. A reflexión, la no consideración al compromiso sería contraproducente a los esfuerzos con miras a la reactivación de la economía local.